Julieta Malaneschii

Uruguay

Martes 9 de Mayo de 2017 / 20:00hs
Sala Zavala Muniz, Teatro Solís

 

Enigmas como ofrendas para el pozo*

 

Nos dispusimos a rodear el pozo, miramos dentro. Abrir e ir a la incertidumbre profunda. Nos congregamos en torno para que todos bailen juntos: nosotros como ofrendas, los bordes como espacios; aceptación de la impermanencia. El control ya ni siquiera existe.

Sentir el placer de pensar que en este estado de plenitud podría morir.

 

"El movimiento de un cuerpo que es uno y múltiple al mismo tiempo toma el espacio fundamental de la pieza. Entre una abundancia de pelos y bocas abiertas, la rostridad aparece en un plano lejano y cercano a la vez: lejano por su inconsistencia en el nivel de la imagen, su perpetuo desvanecerse en el movimiento; cercano por la alusión permanente, porque no nos deja olvidar el peso del rostro a la hora de definir la identidad. (...)

Este trabajo parece afirmar que la sociedad de la transparencia, ese “infierno de lo igual” -al decir de Byung-Chul Han-, puede resistirse desde de la confianza en la confianza, un trabajo amoroso de reconocimiento de nuestra libertad para seguir pensando juntos el quién que somos."

 

Carolina Silveira

*En su sexta edición el FIDCU continúa apuntando a la programación de jóvenes coreógrafos, en este marco se presenta, la obra uruguaya “Enigmas como ofrendas para el pozo” dirigida por Julieta Malaneschii y la obra chilena “Primitiva” dirigida por Paula Baeza Pailamilla - Kevin Magne Tapia.

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Creación y performance: Agustín Pérez, Bruno Brandolino, Cecilia Lussheimer y Melisa García Lueches / Creación y dirección: Julieta Malaneschii / Dramaturgista: Leonor Courtoisie / Concepción plástica y visual: Laura Outeda / Iluminación: Danisa Boyssonade / Música y diseño del espacio sonoro: Agustín Moratorio, Alejandro Schmidt y Francisco López / Danza del viento: Florencia Ceva Diseño gráfico: Lucía Ruggiano / Concepto y realización audiovisual: Agustín Fernández y Renata Denevi / Fotos difusión: Paola Nande / Agradecemos a: Valentina Kachinovsky, por dar nombre a la obra. A Brian Ojeda, Gonzalo Medina y Celeste Púrpura por su tiempo y sus fotos. A Clara Esmoris, por su apoyo y por contactarnos con su fotógrafa favorita. A todas las personas que nos ayudaron con la batamanta, fletes humanos y acompañantes durante todo el proceso. A Victor y Daniel, por prestarnos su casa, y a Cristina y Daniel por el auto. A Martín Zaiden por el delicioso risotto. También al Colegio Latinoamericano, Andrea Lamana, Espacio Jexe! Y Casa Camaleón por recibirnos siempre. A la Oreja Real, por escucharnos, grabarnos y editarnos.